Brief Encounter (1945)

4.0

“Brief Encounter” es una adaptación de la obra “Still Life” de Noël Coward, la historia del amorío de un médico y una ama de casa. Fue recibida como la mejor del ciclo “Tonight at 8:30”, que consistía en 10 obras de un solo acto. En pantalla, dirigida por David Lean (“Lawrence of Arabia”), semeja a una romcom actual, pero aquí es el hombre quien saca de su estupor a la mujer (¿Manic Pixie Dream Boy?). En la posguerra, más mujeres en Reino Unido tenían libertad económica y sexual; terréno fértil para tener aventuras, breves encuentros.

Laura (Celia Johnson) conoce a Alec (Trevor Howard) y su relación pinta de colores sus mundos. Sí, es a blanco y negro, pero la foto de Robert Krasker busca la belleza en lo urbano y lo banal. Fred, el esposo de Laura, es atento pero estoico; Alec también describe a su esposa como pusilánime. Encuentran un merecido escape el uno con el otro y el espectador está de su lado sin juzgar, al igual que en “Lost in Translation” que estrenaría a fin de siglo. Aquí tampoco hay una consumación sexual del affair, pero puede inferirse en cada uno de sus escapes, al igual que la obra de teatro, que lo deja explícito.

No es la única película casta de antaño, pero una posibilidad es que la abstinencia de los personajes se deba a que, entre guerras, la clase media cargaba con la responsabilidad de ser un ejemplo moral para la sociedad. Laura es cautelosa ante los avances de Alec y un beso es a lo que más se llega. La tensión transpira. Celia Johnson comunica mucho con tan solo la mirada, la desesperación latente de quien debe decidir entre el confort o el estatus.

“Brief Encounter” poco a poco te revela que es una tragedia romántica. No se necesitan muertos para ello. El concierto para piano #2 de Rajmáninov cuelga como un augurio melancólico desde el principio. La historia abre in medias res, cuando los amantes ven interrumpida su última cita por una de las nefastas amigas de Laura, que abriría la boca si viera un beso entre los dos. Cuando Laura regresa a casa con su marido, cuenta la historia, y ya en el final de la película, la tristeza en su rostro es tal que su pareja parece inferir lo ocurrido. Ella llora en sus brazos, y el filme termina desolador. Es un escenario de apoyo pero también la victoria del statu quo ante un intento de liberación. El abrazo de su hombre es uno de soledad.

Brief Encounter

David Lean

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