The Beatles: Please Please Me (1963)

3.5

El hecho de que tantas reseñas ignoren al primer álbum de The Beatles porque no es el “mejor o más significativo o más influyente” solo te dice lo lejos que está la primera etapa del grupo de ser tomada en serio como arte. Después de años de escuchar los grandes hits como “Yesterday” o “Let It Be” por años en la radio mañanera, regresar al primer disco de la banda más popular que jamás caminó por la tierra se le figura a uno redundante, como leer la Biblia o El Quijote, ese tipo de cosas que son tan de cultura general que uno asume que las conoce.

Pero un segundo de “Please Please Me” contiene tanta alegría y romanticismo que de inmediato contagia y atrapa durante media hora, con catorce canciones que explotan sus ideas en dos minutos o menos. Nos podemos entretener mucho aprendiendo de composición con lo que hacen en menos de dos minutos estas canciones: los cambios de la batería de Ringo en “Do You Want to Know a Secret?”, la dulzura latina á la Chuck Berry de “P. S. I Love You” y la breve polifonía vocal gloriosa en el puente de “Twist and Shout”.

A principios de los sesentas, el rock apenas estaba saliendo de sus inicios, de los standards de otros géneros como el pop y el blues. John, Paul, George y Ringo fueron cuatro de los pioneros en ser una banda que tocaba y escribía su propio material y, aunque este álbum aún conserva la tradición de tener versiones de otros artistas, la labor que hacen al desenterrar para la posteridad joyas como “Anna (Go to Him)” es una labor noble. Sus interpretaciones son preciosas y ganan una inocencia juvenil que las mezcla elegantemente con sus propias canciones, que poseen armonías igual de expertas que las de Burt Bacharach en “Baby It’s You”. Esas son palabras mayores para el en ese entonces joven dúo Lennon-McCartney, quienes prueban desde el principio de su leyenda por qué son dos de los songwriters más grandes de todos los tiempos.

“Please Please Me” aún suena fresco, y se puede escuchar en retrospectiva lo mucho que le deben miles de boy bands y básicamente cualquier artista con un hit que haya hecho a alguien mover el pie. Es menor comparado a obras maestras del mismo estilo como “A Hard Day’s Night” y está a años luz de “Sgt. Pepper”, pero eso no importa porque lo que busca no es que mires el caledoiscopio de la existencia, sino ese mundo que está en los ojos de la persona que te gusta, y la saques a bailar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s