The Sound of Music (1965)

4.0

Evaluar “The Sound of Music” en el siglo XXI puede ser un tanto complicado ya que, más que nunca, se puede argumentar que se trata tanto de una visión falsa y edulcolorada de la vida o, por otro lado, que es un ejemplo de como el cine no necesita serle fiel a los eventos reales sino que puede tomarse las licencias necesarias para dar su mensaje, en este caso, uno de pura esperanza que, del mismo modo, puede ser visto o como ingenuo o como necesario. El mismo Robert Wise le dijo a la verdadera Maria von Trapp que no buscaba plasmar la realidad sino comunicar. Ella lo tenía bien en claro: dijo que Christopher Plummer era mucho más guapo que su marido real (y como no, de joven luce como Michael Fassbender).

Una de las grandes ironías es que las personalidades que tienen al principio de la película Maria y el Capitán, en la vida real, eran más propias del otro: Maria, aunque dulce (en la película es una de las Manic Pixie Dream Girls definitivas), era propensa a los ataques de ira, mientras que su marido era mucho más mesurado y nunca se convirtió en un padre tan autoritario como aquí se muestra. Pero bueno, era necesario para la ahora increíblemente típica historia del papá soltero ablandado por un nuevo amor. Es incontable el número de películas influenciadas por las subtramas de “The Sound of Music”, en su mayoría comedias y dramitas feel-good que van de lo inofensivo a lo insufrible; pero con su elegancia visual y su ejecución perfecta de cada cliché, se eleva por encima de todas las influenciadas y se postula como una de las grandes experiencias dulces y optimistas de la historia de Hollywood.

Y quien mejor para llevarnos a través de esta historia que Julie Andrews, quien había sido Mary Poppins el año anterior. El glorioso panorama de las montañas austríacas del fotógrafo Ted D. McCord da pie a una presentación icónica de la protagonista, una toma excruciantemente difícil, hecha con helicóptero y repetida numerosas veces para estar hoy en día presente incluso como un meme (“Look at all the fucks I give”, dice una tipografía Impact sobre Andrews con los brazos extendidos en un famoso macro actual).

Como dato inútil, yo no tenía idea de que esta película era esa que aquí en Latinoamérica es conocida como “La novicia rebelde”, título engañoso si los hay: sí, se trata de una aspirante a monja particularmente sonriente y bailarina, pero nunca choca con la autoridad de manera problemática en el convento; de hecho, las monjas son representadas positivamente (y al final hasta son rebeldes), y es la oportunidad que le dan a Maria de reevaluar su camino la que pone la historia en marcha.

“The Sound of Music” no puede ser un título más perfecto. La historia está basada en un musical de Broadway de 1959 que a su vez está basado en la historia real (pero altamente modificada) de Maria von Trapp y su familia de cantantes, que tuvieron que irse de Austria debido al Anschluss, la unión del país con la Alemania nazi. El marido, Georg, era un opositor, así que estaban en riesgo. Sin embargo, su historia no fue ni de lejos muy melodramática, y salir de Austria no les costó trabajo (tomaron un tren a Italia sin problema alguno). Aquí es convertida en historia de niñera cuidando siete niños imposibles que solo quieren amor, luego en triángulo amoroso, luego entran los nazis. De hecho, después del intermedio uno descubre que ha estado disfrutando tanto de la película que teme el hecho de que las cosas se pogan muy oscuras…

…Lo cual en ocasiones está a punto de pasar, pero esta es una de esas historias en las que el bien gana, íntegro. Aquí es donde entra la pregunta: ¿Cual es tu visión de la vida? ¿Cual es tu opinión respecto a este tipo de escapismo ficticio?  ¿Acaso no importan los muchos que murieron, aunque la familia Trapp haya escapado por las montañas al final de la película, con una nota gloriosa elevándose por los aires? ¿Prefieres ser enaltecido, o golpeado con la realidad? Hay muchas películas en el medio, pero las que más dan de qué hablar son las que están en alguno de los dos extremos. ¿Podemos culpar a “The Sound of Music” por ser, como dice el eslogan, el sonido más feliz del mundo? La respuesta está en ti. Yo creo que los sonidos felices son necesarios, y esta película es una labor cinematográfica impresionante que se gana cada sonrisa y cada momento de piel de gallina, cada lágrima de felicidad. Es una fantasía, pero tiene sentido que una película sobre todo lo bueno en nosotros gire alrededor de la música.

The Sound of Music

Robert Wise

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