Loves of a Blonde (1965)

3.5

“Los amores de una rubia” posee una de las aperturas más desconcertantes que he visto, no por gráfica ni nada por el estilo, sino porque se trata de la improbable imagen de una chica obrera en sus atavíos de trabajo con una guitarra acústica, entonando una canción de rock ‘n’ roll. Posicionando a la película dentro de la nueva ola checoslovaca, podemos hacer de esta una de sus quizá más inspiradas imágenes de rebelión, a pesar de que la esta historia eventualmente concluya en resignación.

La rubia del título, Andula, trabaja en una fábrica de zapatos y no parece poder librarse de la opresión ni en un escape amoroso; cosas divertidas pasan, pero, como en la entonación de la chica de la guitarra, algo no anda bien. Es difícil no hacer una mueca con una de las secuencias centrales, cuando una pandilla de reservistas de la armada, ya casados y mayores, intentan seducir a Andula y sus amigas en una fiesta organizada por el supervisor de la fábrica y un oficial militar para que ambas partes (soldados y trabajadoras) “mejoren la productividad y la moral” con algo de La Caricia (“necesitan lo que necesitábamos cuando éramos jovenes” le dice el supervisor al oficial).

El salón es enorme y, a pesar de que sean los años 60 y la Beatlemania siguiera activa más allá de la cortina de hierro, no escuchamos rock ‘n’ roll sino bailes tradicionales y canciones estándares del folclor de la región; son el soundtrack para los risibles intentos de seducción de los soldados hacia Andula y sus amigas, con gags que a través de los años han sido repetidos en muchas comedias, pero con un contexto mucho menos serio. Solo hay un actor profesional en toda la producción, Vladimír Menšík, y ni siquiera es el que más destaca debido a que los demás encajan mejor con el estilo de dirección improvisado y natural que Forman eligió.

Andula, por suerte, decide escapar del baile junto con el pianista de la fiesta, el joven Milda, quien a pesar de ser el interés romántico no se salva de ejercer su propia forma de opresión a través de unas tácticas de coqueteo que incursionan en el abuso sexual. Andula eventualmente cede y Milda, con su cabeza boca arriba tapando la entrepierna de Andula (los dos formando una L inclinada en una gran toma), procede a soltar una racha de comentarios penosos sobre como el cuerpo de la chica es como una guitarra, pero pintada por Picasso. Andula obviamente pregunta si eso es bueno o malo.

El clímax, predeciblemente, nos entrega la más frustrante de todas estas secuencias. Andula decide emprender una huida más, esta vez a Praga, a visitar a Milda, donde se encuentra con sus padres, lo cual crea otra serie de gags que son la pesadilla de toda pareja adolescente a través de los tiempos, y que básicamente destruyen la fantasía de la protagonista. Es el más identificable de todos los sucesos aquí (junto con el acoso sexual), pero dentro de su debido contexto histórico gana peso, y concluye a “Los amores de una rubia” como una secuencia de denuncias que resulta increíble hayan sido mostradas en pantalla (eso sin mencionar los desnudos). Es en efecto, el milagro checoslovaco de la nueva ola, aunque Forman pasaría a dirigir una más icónica “The Fireman’s Ball” y a incursionar en el cine americano por primera vez en “Taking Off” ya entrados los setentas. Mientras tanto, Hana Brejchová, quien aquí interpretó a Andula, pasaría a ser una actriz exitosa en su país.

Lásky jedné plavovlásky

Milos Forman

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