The Cabinet of Dr. Caligari (1920)

4.0

Al principio, “El gabinete del Dr. Caligari” luce como cualquier otra película muda que se tiene que ver por estudio del cine: vemos a Francis (Friedrich Feher) charlando en una terraza con un anciano sobre como lo ha perdido todo, incluso a su prometida Jane (Lil Dagover), una mujer de expresión perdida que deambula cerca.

Pero en su flashback todo cambia: el mundo se transforma en un escenario onírico de claroscuros y filtros de color intenso, con arquitectura ilógica y ángulos que hacen de todo para evadir la rectitud. Es un golpe sensorial, y la sensación de deja vu que muchos sentimos viene de lo incrustadas que están estas imágenes y planos, desde los monstruos de Universal hasta las fantasías agridulces de Del Toro y Tim Burton.

El showman que le da título a la película es interpretado por un Werner Krauss ancho y con el aspecto de una rana, un estereotipo tan reconocible como el mefistófeles elegante de Scapinelli en “El estudiante de Praga”. El pueblo de Holstenwall es todo edificios torcidos, árboles resecos rasguñando el cielo y suelos curvos marcados por líneas paralelas irregulares, como en “The Nightmare Before Christmas”. Sabemos de inmediato que se trata de lienzos y cartones, pero no importa porque es una expresión de subjetividad e irrealidad, como los efectos especiales tétricos de “Twin Peaks” (2017), cuestionables aún cuando su director tiene todos los recursos a la mano.

En la feria del pueblo, Caligari instala su atracción “Cesare el sonámbulo”, un hombre que supuestamente ha vivido todos sus 23 años dormido y que puede predecir el futuro. El joven, pálido y ojeroso (otra plantilla de Burton) despierta y Alan, amigo de Francis, le pregunta cuánto tiempo le queda de vida. En un momento escalofriante que revela todo el poder del cine mudo, Cesare responde que hasta el amanecer. La profecía se cumple, y desencadena una búsqueda policíaca por el asesino llena de callejones sin salida y engaños, con el más impactante salvado para el final: Francis está loco, y el Dr. Caligari no es un villano que termina encerrado en un asilo sino el director del asilo donde él esta encerrado. A partir de entonces, se volvió común esperar que el narrador no sea fiable (“The Machinist”, “Shutter Island”), pero en su momento fue una revelación.

La impresión visual hace que esta sea una de las películas mudas más accesibles para espectadores actuales. No se llama expresionismo por nada. El naturalismo de las pioneras del horror, “El estudiante de Praga” y “Fantomas” ha quedado atrás. Esa es la biblia del cine gótico.

Das Cabinet des Dr. Caligari

Robert Wiene

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2 comentarios en “The Cabinet of Dr. Caligari (1920)

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